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MIS OBSESIONES

El día de los muertos

La última película de la trilogía de George A. Romero, descarnada, claustrofóbica y apocalíptica, es también, según creo, una de las mejores sobre zombies que se han rodado nunca. Y ya no sólo por llevar el fenómeno de los muertos vivientes a una escala planetaria, dentro de un ambiente catastrófico en el que sólo un reducido grupo de humanos sobrevive a la epidemia, sino por los siguientes motivos:


¡Ñam! Unos zombies poniéndose las botas.

1- Porque el zombie, como monstruo con reductos humanos que es, aparece en todo su esplendor dentro de una concepción clásica: lento, torpe, físicamente descompuesto y, por tanto, débil. Son muertos que han vuelto a la vida, o bien humanos infectados, pero actúan como tales, y no como los zombies cutres de películas modernas, que corren, saltan y dan cabriolas aunque sus huesos estén hechos trizas -y que, además, no reviven: son simplemente enfermos por un virus. ¡Qué mal!. Su poder de terror no se basa en el efectismo de la aparición inesperada (como las películas del tipo Scream), sino que es bastante más sutil: son muchos y avanzan inexorablemente hacia su presa. Romero consigue a zombies inolvidables (recordemos al hare-krishna de la segunda parte, Zombie, o al impactante tipo con la cabeza hendida que aparece al principio de ésta).


"El impactante tipo con la cabeza hendida".

2- Porque conjuga una gran cantidad de escenas antológicas. El inicio es, sencillamente, una obra maestra. La ciudad abandonada da paso a toda una jauría de zombies que gritan enloquecidos por el olor a carne humana (¡genial el cocodrilo muerto que sale del museo de zoología!). Los gritos de los zombies en grupo son ya un elemento clásico de las películas de terror (estupendamente parodiados en la cadena Radio Zombie del episodio de los Simpsons dedicado al tema). Por no hablar de la tensión que rezuma la mayor parte de las escenas en la base militar: los zombies apiñados tras la verja, los estrechos pasillos del subterráneo o, especialmente, el lugar en el que se da caza a nuevos especímenes: se palpa el peligro que implican esas débiles empalizadas y su poco fiable método de captura, mediante unos palos con un lazo al final: un despiste significa un mordisco y, por lo tanto, la muerte.


La reacción de Bub, el zombie bueno, al escuchar por primera vez a Alejandro Sanz.

3- Porque la protagonista, Sarah (Lori Cardille) es absolutamente carismática: seria, reflexiva e introvertida, pero totalmente pragmática y llena de valor, instinto de supervivencia y seguridad en sí misma. Se trata de toda una inspiración para la futura Lara Croft, pero mucho más verosímil (o mejor dicho: simplemente, verosímil) y fascinante. Sin duda el mejor personaje de la película, aunque mantenga una extraña relación con el tan irritante como falto de luces Miguel (Antone di Leo).


Imposible ver la película y no enamorarse de ella un poco.

4- Porque pese a respetar los moldes clásicos que el propio Romero había establecido, incluye aspectos novedosos como la relación entre el doctor Logan (Richard Liberty) y el zombie-Frankenstein Bub. La originalidad consiste en que, por primera vez, aparece la idea de domesticar a un zombie, refrenar sus instintos salvajes y hacer emerger sus cualidades humanas. Un zombie es como es, sólo pretende alimentarse y actúa sin malicia. La solución pasa, por lo tanto, por bloquear su parte monstruosa. Y esto no será posible, precisamente, por los propios humanos, ciegos por su ansia de destrucción y poder, elemento característico de todas las películas de la trilogía.


¡Bokebokepaaaacha! ¡Así reventéis todos!

5- Y aquí entran los militares. Su jefe, el capitán Rhodes (Joseph Pilatos), es el paradigma de todos ellos: falto de sentido común, prepotente y dictatorial, tiene la función de caricatura de todos los elementos de la humanidad que Romero critica con sus películas. Así pues, lo que podría ser uno de los puntos más débiles de la película (no hay ningún militar en ellas que se salve de ser un gañán), cumple en realidad una función simbólica. De todos modos, el odioso capitán Rodhes queda justificado aunque sólo sea por la gloriosa escena en la que es destripado por los zombies (¿Alguien ha podido olvidar su legendario grito?: ¡Así reventéis todos!).

Sólo me queda agradecer este artículo a un lector del blog que, con su nick de Capitán Rhodes, me ha hecho recordar esta impresionante película.

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2 comentarios

Mr. Glasshead -

Vaya, pues estamos de enhorabuena. Acabo de enterarme de que dentro de poco aparecerá la última parte de lo que pasará a ser una tetralogía: "The Land Of The Dead".

En esta dirección hay fotos:

http://www.tumbaabierta.com/phpBB2/viewtopic.php?t=1394&sid=1d7abe994bf4277717033b97a0387852
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Capitan Rhodes -

Pues yo le agradezco el comentario, que he disfrutado enormemente. Me encanta esa película, y admito que ahí estoy odioso, pero era una situación límite y perdí el control.

Otra cosa que me encanta: el aislamiento que tienen los personajes, y como mueren, olvidados y sin nadie que les llore, probablemente los últimos humanos de la tierra.
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