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MIS OBSESIONES

El blog que se ríe gratuitamente de los estereotipos

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Cambio de dirección

He decidido cambiar de servidor. La nueva dirección de Mis obsesiones es ésta:

http://mrglasshead.blogspot.com

¡Con un nuevo artículo ya esperando! (¡oh, emoción!)

13/02/2007 02:52 misobsesiones #. sin tema Hay 4 comentarios.

Una semana en Madrid

Cuando llegué al aeropuerto por la noche, mi amigo ya me estaba esperando. Antes de ir al piso que compartía con tres compañeros más, pasamos por una tienda y compramos tres botellas de vino. Nos las bebimos tranquilamente en el comedor mientras charlábamos. Lo mismo hicimos al día siguiente, sólo que fueron algunas botellas más, y lo complementamos con una copa en un bar de sudamericanos que estaba cerca de casa y al que mi amigo fue en zapatillas y con una mancha circular de vino en medio de la camiseta.
Aquellas noches solíamos ver algunos de los programas bizarros y películas porno que daban a esas horas en las cadenas madrileñas. Me llamó especialmente la atención Casino strip-poker, en el que un tipo juega al strip-poker contra prostitutas neumáticas que pierden invariablemente. Pero sin duda, la estrella fue una película porno que repetían cada noche, y que podía entreverse tras las letras de telechat que ocupaban media pantalla. En la escena en cuestión, una alumna trata de sobornar a sus dos profesores mediante favores sexuales. Lo más divertido era el lenguaje de los profesores, ridículamente intelectual: "Succiónale el prepucio"; "Me satisface cómo has derramado tu semen sobre esta joven furcia", y otras perlas por el estilo, de las cuales, sin duda, la mejor la soltaba uno de los profesores cuando en plena faena le preguntaba a su joven alumna:
-¿Colombia, capital? ¿Colombia, capital?
El tercer día conocí a Amanda, antigua compañera de piso de mi amigo. Era una chica hiperactiva que siempre quería ir de un lado a otro, que no dejaba de hablar de Canarias y su folklore, de donde venía, y a la que acompañamos por la tarde al Fitur, o Feria Internacional del Turismo. Abrigábamos alguna esperanza de que allí sirvieran bebida gratis, pero no, todo se reducía a la apasionante actividad de recoger folletos o calendarios en los mostradores o hacer una cola absurda para conseguir un minivaso de plástico con un típico zumo canario. Acabamos agotados de deambular entre los stands y de ver a todas esas personas contentas porque a cambio de una entrada que costaba 30 euros se llevaban a su casa una bolsa de plástico repleta de folletos y calendarios. A notros nos había colado Amanda, que disfrutaba con pasión de ese extraño inframundo.
Precisamente, aquel día, mientras nos dirigíamos en metro a un restaurante en el que reponernos de esa experiencia traumática, vimos a un grupo de chicas que también volvían de allí, con sus inconfundibles bolsas llenas de papeles sin valor, contentas por haber pasado la tarde de esa manera. Una de ellas sacó una postal de su bolsa, la enseñó a las demás y dijo:
-Mirad, en un mostrador sólo me han regalado esta postal, pero no me acuerdo de qué comunidad era. Ah sí, era de Barcelona.
A lo que otra dijo con una sonrisa que intentaba ser ingeniosa y mordaz:
-Claro, en Barcelona, cómo no.
Pasamos toda la noche tomando copas y al día siguiente desperté con la cabeza dentro de un armario, como si me hubieran atropellado. Estábamos muy cansados, así que aquel día, después de cenar, simplemente nos pusimos a ver la tele. La programación no era muy variada. En Telemadrid estaban casi siempre hablando de Cataluña, los catalanes y el estatuto, y lo mismo en el Canal Siete.
Al día siguiente volvimos a estar en forma. Cenamos y fuimos a tomar unas copas. Cuando cerraron, intentamos buscar otro sitio. Le preguntamos a un chico que cruzaba la calle y que iba acompañado de dos chicas, una de ellas, al parecer, su novia. Fue muy amable y nos indicó con claridad otro local. Le dimos las gracias y entonces, sin darme cuenta, me despedí con un "Adéu", que en Cataluña se usa siempre aunque hables en castellano con tu interlocutor. Como si hubiera manipulado un extraño resorte, aquel tipo se giró y dijo:
-¿Cómo que "adéu"? Adiós.
-No, adéu -le dijimos.
-Estáis en España.
-¿Qué más te da cómo nos despidamos?
-Esto es España y se dice "adiós".
-Se dice como te dé la gana decirlo. Viva Carod.
-¡Me cago en la puta Cataluña!
Después de que su novia lo apartara y se lo llevara de allí, seguimos caminando hasta encontrar un local muy del estilo Benidorm, es decir, discoteca hortera para gente mayor, pero un lunes por la noche no era cuestión de ser exigente. En la barra topamos con un borracho viejo trascendente que se puso a hablar con mi amigo. También conocimos a una pareja extraña, que consistía en una mujer algo mayor, con maneras de engendro, auténtica, pura voz de transexual que se retorcía en palabras que sonaban groseras y obscenas, y la chica que la acompañaba, mucho más joven y uniformada de lesbiana estándar, piercings y gorra incluida. Las dos parecían muy nerviosas, especialmente la joven, que hablaba a ráfagas, mirando de un lado a otro, cambiando de tema y de persona a cada frase. En un momento dado se me acercó.
-¿Qué haces ahí solo?
-Me aburro.
-¿Por qué?
-Mi amigo no para de hablar con ese borracho y al tipo de enfrente ni siquiera se le entiende.
Entonces me ignoró absolutamente, se giró, habló con otro tipo, volvió a girarse, me dirigió otra vez la palabra.
-¿Estás bien?
-Sí, claro.
-¿Por qué no te vas? ¿Qué haces ahí?
-Espero a mi amigo.
-¿Por qué no vienes con nosotras?
-Me ponéis de los nervios porque no se puede hablar con vosotras de manera fluida.
Se giró, habló otra vez con el tipo de antes, bailó un poco, habló con su amiga, vino a mí de nuevo. Pero esta vez le pregunté yo:
-Oye, ¿esa tía y tú sois pareja?
Tuerce el rostro. Se pone a la defensiva.
-¿Y a ti, te gusta tu amigo? ¿Tú eres gay?
-No.
-Ah, ¿y por qué preguntas tanto? ¿Es esto un interrogatorio?
-Curiosidad.
-Pues mira, a mí me gustan las persona, ¿vale? ¿Pasa algo?
-Para nada.
Me di la vuelta. No podía más. Busqué a mi amigo, que seguía debatiendo con el borracho filosófico. Iba a decirle que nos fuéramos, pero entonces me abordó directamente la compañera de la joven lesbiana, que vino hacia mí como una especie de misil velludo y contrahecho.
-¿Por qué vas diciendo que ella y yo somos pareja, eh?
-¿Pero qué coño dices?
-¿Eres tu gay, eh? ¿Eres tu gay? Yo creo que lo eres.
-Me alegro.
-Eres un maricón y un impotente. ¿Pero de qué vas? ¿Me vas de intelectual? ¡Tienes una lengua... viperina! ¡Catalán de mierda!
Mientras me decía esto no pude evitar reírme pegado a la barra. Al final, entre la camarera y su ¿novia? se la llevaron de allí. Agarré a mi amigo de un brazo y nos fuimos. Eran casi las ocho de la mañana.
Al día siguiente, por la noche, vimos un debate político en Telemadrid en el que de los ocho invitados, siete opinaban que es una vergüenza que Moratinos hubiese recibido a Carod Rovira como responsable de exteriores de Cataluña. Después, Fernando Sánchez Dragó, al que se me hace muy raro verlo en un programa que maneja una cierta estética de actualidad, se preguntaba sobre la inconstitucionalidad del Estatuto catalán y presentaba una encuesta hecha en la calle en la que casi todo el mundo opinaba que el Estatuto era una provocación de Cataluña que generaba mucho malestar y que probablemente no era democrático ni español.
Nos acabamos una botella y abrimos otra.
-Glasshead, voy a recoger esto -me dijo mi amigo. Por su mirada de compromiso, parecía que iba a realizar un trabajo importante, así que decidí ayudarlo. Cogí la botella vacía para llevarla a la cocina.
-Ah, no te preocupes. No me refería a eso. En realidad sólo iba a poner el cenicero encima de la mesa.
La semana había pasado casi sin darme cuenta.

08/02/2007 02:19 misobsesiones #. sin tema Hay 16 comentarios.

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El mineralismo va a llegar

Puede parecer un tema ya trillado, repetido hasta la saciedad en programas de zapping, conocido por todo el mundo y bastante fuera de onda, pero esto es todo pura apariencia, en realidad el caso del que voy a hablar mantiene su frescura, perenne podríamos decir. Es imposible que topemos casualmente con el vídeo y que no lo volvamos a ver, aunque sea ya la millonésima vez que lo hagamos. Y es que el prestigioso dramaturgo y novelista Fernando Arrabal hizo lo que todo el mundo debería querer hacer en un momento de su vida: acudir a un programa sesudo con varias copas de más y transformarlo en algo importante e incluso legendario, digno de ser recordado quince años después.

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Este corte de pelo también es digno de ser recordado quince años después.

Esto fue lo que sucedió el 6 de octubre de 1989 en el programa El mundo por montera, dirigido por el sicario Fernando Sánchez Dragó. El tema de debate de aquel día era el milenarismo, es decir, la corriente cultural que aparece en las sociedades occidentales cada fin de milenio. Sin la aparición estelar e imprevisible de Fernando Arrabal, aquel programa no hubiera pasado de un debate aburridísimo del que nadie hubiera vuelto a hablar jamás. Pero el célebre dramaturgo quiso hacer suyo aquel momento, y lo logró. Consiguió que Sánchez Dragó no supiera cómo actuar y que estuviese desbordado todo el rato, hasta que por fin, media hora después, el díscolo invitado aceptó salir del programa, no sin antes besar la barba de uno de los contertulios. Aquí está el imprescindible, trascendental documento:

La chaqueta amarilla que lleva Arrabal en su intervención ya forma parte del mito. Por lo demás, aunque no puede extraerse nada coherente de su discurso (que no sea su insistente “déjame haplar, no me dejan haplar”), lo que él dice es enseguida lo más importante y llamativo, lo más digno de recuerdo, sin duda se come a los demás invitados. También hay que destacar su peculiar lucha contra los mediocres partidarios de la seriedad, que le obligan a callar constantemente, sin darse cuenta de que están participando en un importante suceso histórico: el origen del chiquitismo.

El dramaturgo alcanza la cúspide cuando tras sus espectaculares gafas, acurrucado en la silla y después de ordenar callar a todo el mundo porque Dios está a punto de hablar por su boca, dice lo siguiente:

“El mineralismo va a cheegaaaar”.

No importa sólo lo que dice, sino cómo lo dice. Y es que parece que Chiquito de la Calzada hubiera visionado este vídeo miles de veces antes de perfeccionar su estilo cómico, o bien que desde el futuro, en su afán evangelizador, se hubiera encarnado en el cuerpo de Arrabal como anunciante de la buena nueva. Como vemos, hay veces en que la historia abandona sus parámetros racionales y se entrega a hechos esotéricos apropiados para la controversia científica.

31/01/2007 03:43 misobsesiones #. sin tema Hay 9 comentarios.

Llamadas de teléfono

Un día cualquiera, a las once de la mañana, el teléfono suena.
-Muy buenos días, ¿puedo hablar con el señor Glasshead?
-Soy yo.
-Llamamos desde Colecciones Musicales y nos gustaría hacerle una pequeña encuesta, si no le importa.
-Adelante.
-¿Escucha usted música habitualmente?
-Sí.
-¿Qué tipo de música?
-De todo.
-Muchas gracias. Para agradecerle su colaboración, le queremos hacer un obsequio de cinco discos compactos recopilatorios con las mejores canciones de la historia. ¿Le interesa?
-Por supuesto.
-Tan sólo tendrá que pagar los gastos de derechos de autor de las canciones, que son cincuenta euros.
-Les agradezco su generosidad, pero entonces mejor que no. Adiós.
Media hora después, vuelve a sonar.
-Buenos días, ¿el señor Glasshead?
-Soy yo.
-Llamamos desde Canal +, al que usted está abonado con la oferta básica, para hacerle una oferta de prueba de veinte canales más de pago totalmente gratis durante dos meses. Si usted acepta, le damos de alta ahora mismo.
-Estupendo. Supongo que pasados los dos meses, ustedes mismos me darán de baja de esos canales automáticamente.
-No exactamente. Deberá usted llamar para confirmar la baja. Pero seguro que le gustan y decide mantenerlos.
-No me interesa. Adiós.
Una hora después vuelve a sonar, pero por suerte el teléfono ya no indica "Número privado". Ahora llaman desde mi empresa.
-¿Qué tal todo, Glasshead?
-Genial.
-Te vamos a pasar una nueva obra para que la traduzcas.
-Estupendo.
-Son quinientas páginas.
-Muy bien.
Hago cálculos mentales. Quinientas páginas, a cinco euros la página, son dos mil quinientos euros.
-Pero tienes que saber una cosa. A partir de ahora la nueva política de la empresa no es pagar por páginas, sino por paquetes. Es decir, tu obra se ha valorado como paquete a mil doscientos euros. Es un nuevo concepto.
-Claro.
-Además, es urgente. Ya sé que lo normal es que la acabes en un mes, pero ésta en concreto debe estar lista en dos semanas. Es muy poco tiempo, pero piensa que esto es positivo para ti. El dinero que dejes de ganar con ésta, podrás recuperarlo después con las que harás en las dos semanas que quedan de mes.
Son casi las dos de la tarde. Y el teléfono suena otra vez.
-¿El señor Glasshead?
-Sí, diga.
-Llamamos desde Vodafone. Usted tiene contrato con nuestra empresa desde hace tres años. Y ahora quiere cambiar a Movistar. ¿Podría indicarnos los motivos, si es tan amable?
-Me ofrecen una tarifa mucho más barata y además me regalan un móvil.
-Si usted decide no efectuar el cambio, igualamos la tarifa de Movistar y le regalamos otro móvil.
-Ni hablar. Adiós.
Sigo trabajando con el ordenador. Y entonces el ADSL deja de funcionar. Reinicio, reinstalo y compruebo conexiones, pero no hay manera.
Busco el número del servicio técnico de Telefónica. Y es un 902 a un incierto coste por minuto.

26/01/2007 05:06 misobsesiones #. sin tema Hay 6 comentarios.

Incidente en el metro y mentes prodigiosas en Reus

Hoy presento un nuevo documento social proporcionado por esa maravillosa herramienta que es Youtube. Otra vez es un drama humano, un caso que ha levantado encendidas pasiones, también en contra de su protagonista, como le pasó a nuestro amigo Alberto, pero en este caso pasiones de un cariz mucho más violento y destructivo. Éste es el vídeo:

Me sorprende toda la indignación que se ha generado en torno al protagonista, ese medio hombre cuyo nombre no conocemos y cuya cabeza es requerida a lo largo de foros de toda España. Como muestra, un breve panorama del foro del instituto donde estudia, en el que se alude al chaval en cuestión por su nombre de guerra, Keroner:

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Obsérvese cuál de los temas tiene más lecturas.

A Keroner le pasó lo mismo que a Alberto. Es decir, colgó en Youtube el vídeo de su proeza sin comprender que la masa anónima podía darle un sentido muy distinto al que él pensaba. Luego lo retiró, pero ya era demasiado tarde. Su fama se había extendido por las redes y ahora se le quiere linchar. Un linchamiento completamente desproporcionado para lo que sucedió, a mi juicio.

Obviamente, meterse con abuelos no está bien y demuestra una falta de educación alarmante. Pero yo no veo a este tipo como un macarra sin escrúpulos, sino más bien como un chaval esmirriado y asustadizo cuya idiotez le lleva a una cadena de errores fatales. Por una parte, el abuelo tiene toda la pinta de ser una de esas irritantes personas que pasan el día reconviniendo a los demás su mala conducta. Esto no es criticable, desde luego, y precisamente esta clase de ancianos es la que abunda en los transportes públicos. Y por otra, la burla del protagonista es demasiado light, no denota en absoluto un gamberrismo avanzado, sino más bien una patética actitud de listillo no demasiado convencido de su papel. De hecho, la burla en realidad consiste en hablarle al abuelo en inglés. El heroico abuelo no puede permitirlo, y menos aún si percibe que la constitución física de su contrincante no es para echar cohetes precisamente, así que lo agarra del cuello y logra dominarlo con una facilidad pasmosa. La cara de susto del macarra de baratillo no tiene precio. No parece muy despierto, pero considero que la vergüenza que pasa en el metro ya es suficiente precio por sus tonterías. A mí me parece una escena triste, muy cutre, pero ni mucho menos me genera indignación.

Creo que es mucho peor lo que sucede en el siguiente vídeo, obra de unos creativos chavales de Reus. Todo el vídeo es una sucesión de gamberradas tan atrevidas como robar un niño Jesús en un nacimiento de un centro comercial (eso sí, con bastante acojone de por medio, aunque no hay casi nadie) o como echar lapos en una secadora de manos vuelta hacia arriba. Pero al final llega la parte que sí me despierta una profunda repugnancia. La estrella es ese prototipo de oligofrénico con varios kilos de más, al que se le mete en la cabeza que unas personas que están tranquilamente tomando una copa se han reído de él (el autor del vídeo lo ha retirado de Youtube, quizá alarmado por el cariz de los comentarios. En cuanto sea posible vuelvo a ponerlo):

En el primer vídeo he visto a un pringado al que pone en evidencia un señor de unos setenta años, y que como mucho me da pena. Y en el segundo, que acabáis de ver, a un energúmeno paranoico de la rama de los homínidos que merece todo mi desprecio y al que desde aquí aconsejo que acuda a un psicólogo o, mejor, directamente a un zoológico.

21/01/2007 02:48 misobsesiones #. sin tema Hay 12 comentarios.

El pagafantas

El apreciado lector de este blog Rutenman, autor de Diario Mamotreto, uno de los blogs más interesantes que leo últimamente, me ha puesto en la pista del vídeo que pongo a continuación. Pero como sospecho que tarde o temprano acabará desapareciendo de Youtube, pongo también el enlace de E-mule para que podáis descargarlo y disfrutarlo.

Aunque el vídeo habla por sí solo, la verdad es que suscita infinitos comentarios. Se trata en realidad de un documento vibrante que en apenas siete minutos, y sin pretenderlo, presenta un drama humano concentrado, la historia de un tipo, Alberto, que ha perdido el autobús, como dice la chica en el glorioso comienzo, lo cual hace que sin esperarlo se encuentre en una situación con la que probablemente había estado fantaseando durante años: él a solas con la protagonista de sus sueños, completamente borracha y con unas irrefrenables ganas de sexo. El vídeo despierta a partes iguales una importante carga de morbo, básicamente porque la chica está muy bien y no para de enseñar su cuerpo semidesnudo y de insinuarse digamos que descaradamente al individuo que graba con la cámara, y una especie de indignación ocasionada por la frustración de las expectativas, ya que el bueno de Alberto resiste heroicamente sin avalanzarse sobre una víctima que anhela ser devorada.

Sin embargo, está claro que bajo todo esto hay un trasfondo, no demasiado difícil de imaginar, por otro lado. Y es que ahí entra en juego el término pagafantas, que yo desconocía hasta hoy mismo. Al parecer, en una primera y fugaz difusión del vídeo se incluía este texto:

"El pagafantismo es una lacra en nuestra sociedad. Un pagafantas es un ser el cual piensa que vive en el medievo, y cual juglar o trovador, todos de ciudad, debe engatusar a las mujeres a través de inocuos piropos y paternales gestos. Suelen ser sacos de sparring por parte de dichas féminas, las cuales los utilizan de colchón a la hora de explicarle absolutamente todos sus problemas, delante de un café o de una fanta."

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Pagafantas prototípico

Porque ésta es la idea que se manifiesta todo el rato mientras se ve el vídeo, mientras controlamos nuestras ganas de pegarle un puñetazo al teclado. Alberto con toda seguridad es amigo íntimo de la chica en cuestión, desde hace mucho tiempo, y entre ellos ha existido algo así como una relación platónica, lo que básicamente quiere decir que él está enamorado de ella y que ella en cambio lo ve como alguien inofensivo con quien desahogarse y buscar apoyo emocional. Probablemente Alberto seguiría así durante años, incapaz de vencer su cobardía y de declararse de una vez, cómodo en esa amable situación de "amistad" en la que progresivamente ha ido idealizando a su objeto de deseo, paciente, a la espera de que algún día las cosas cambien y ella se dé cuenta de que siente algo por quien siempre ha estado a su lado. No obstante, el destino pone a Alberto en una situación que cambia drásticamente las cosas aunque sea de manera momentánea. Ella ha bebido, necesita sexo a toda costa -ha roto con su novio hace poco-, y por una vez en su vida que casi con toda seguridad no volverá a repetirse, desde los efluvios etílicos considera a Alberto como objeto sexual que puede saciarla. Y él se mantiene en su línea. Es decir, no se atreve a hacer nada.

Alberto habrá pensado infinitas veces en aquel suceso. Y se justificará a sí mismo pensando que sus sentimientos hacia ella son muy puros y que su mejor amiga no merece un polvo estando borracha. Pero sus movimientos de cámara, enfocándole el culo, las tetas, absolutamente todo, no engañan.

El vídeo ha generado una indignación bastante compartida por todos los blogs y foros de Internet en los que se ha popularizado. Alberto es ya una especie de personaje mediático y, aunque su caso es bastante extremo, el nerviosismo y mal humor que genera el vídeo tiene su base en que todos hemos sido a veces unos pagafantas, y tener delante de nosotros una escena de pagafantismo de tal obscenidad y vergüenza ajena nos hace al mismo tiempo sentirnos partícipes, explota ese rincón de nuestra mente del que también nos avergonzamos. Por cierto, y dejando a un lado la psicología barata, los comentarios de los foros y de los blogs son una excelente muestra de cómo se agudiza el ingenio de la gente cuando se trata de ridiculizar a alguien. Éstas son algunas de las cosas que se han dicho de Alberto:

"ESTOY DE ACUERDO, EN QUE EL TÉRMINO CALIENTAPOLLAS ES MAS AFÍN A LA TIPA ESTA, Y EL TÉRMINO PARDILLO, ES MAS AFÍN AL NOTA ESTE..."

"que desperdicio de persona la verdad"

" friki raro gay absurdo"

"Para matarlo..."

"Me he quedado deprimio después de ver este vídeo. Lo más fuerte de este vídeo es cuando la tía dice "este es mi conejo" y el está más pendiente del chupito que de su conejo. Necesito unas vacaciones."

" ese chaval es el mas tonto del mundo. Eres el peor tio, das verguenza como español, largate del pais..."

"Como puede haber tios asi? Como reprime las ganas de follarsela en plan salvaje? No se si considerarle 1 puto genio x aguantar tan estoicamente las ganas o 1 absoluto imbecil que ha mancillado el honor del sexo masculino... DEFINITIVAMENTE, LO SEGUNDO."

"anda q maxo otra vez el video este aki otra vez a ver al mariposon retrasao este sin follarse mandahuevos"

"yo me la petaba a lo bestia, le hacia de todo y al pagafantas ese... habia que partirle la cara por no tirarsela"

"espero q sela follase porque joder...como puedes decir hacemos una foto, si la tienes desnuda coño!"

"Vaya gata.... y vaya SAPO DEFICIENTE"

Agresividad, escarnio, vergüenza ajena, todo en unos comentarios que no tienen desperdicio y que son el más fiel reflejo del sentir generalizado hacia el vídeo, la más viva prueba de su honda repercusión y de su condición de clásico contemporáneo. Un pedazo de realidad intenso, un documento que expone con una crudeza que casi duele algunos de los resortes más profundos de la conducta humana. Una obra maestra del género documental salida de la nada, sin pretensiones de serlo, y que se ha convertido desde ya en un mito de la emergente cultura de la Red.

15/01/2007 02:38 misobsesiones #. sin tema Hay 50 comentarios.

Las 100 mejores canciones del pop

Bueno, mientras llega otro post que no tardaré casi nada en poner aquí, y si os interesa el pop en general, os invito a que le echéis un vistazo si os apetece al post que he escrito en un blog que escribo sobre música, sobre las 100 mejores canciones del pop:

Las 100 mejores canciones del pop

Espero que os guste.

08/01/2007 02:16 misobsesiones #. sin tema Hay 9 comentarios.

José Rodríguez, el guapo

José Rodríguez tiene un bar en mi pueblo, en el que trabaja todo el día. Los fines de semana se le llena el bar de gente que va a ver los partidos de fútbol. Entre semana debe contentarse con los borrachos habituales. Apenas tiene veinticinco años, así que lleva un ritmo de vida elevado: duerme poco, fuma mucho, bebe más todavía y apuesta dinero al póker siempre que puede. Gana muchas veces, pero él siempre dice que no sabe jugar. Se pasa las horas escuchando la discografía de El último de la fila o, en su defecto, un grandes éxitos de Camarón. Cada vez que alguien introduce una moneda en el bote, salta hacia una campana que cuelga del techo y la toca con energía, acabando con cualquier intento de conversación.

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¿Qué oj pongo?

Pero todo esto es muy trivial con respecto a lo de verdad trascendente: José Rodríguez es guapo. Bueno, en realidad no creo que lo sea demasiado, de hecho su rostro apunta más bien hacia el prototipo de delincuente del cine quinqui español. Aunque todos lo dicen, es una especie de hecho constatado. "José puede conquistar a la chica que quiera". No tiene cultura, dejó el colegio muy joven. No tiene tema de conversación más allá de su bar, los arreglos que le quiere hacer y el mucho dinero que gana. Incluso juraría que nunca le he visto hablar con nadie más de dos minutos, ni siquiera con sus mejores amigos. Normalmente, cuando trabaja en su bar, dedica unos minutos a cada grupo, siempre con frases lanzadas al aire mientras cambia rápidamente de lugar -es un chico ocupado-, frases que tratan de ser ingeniosas o categóricas.

"Es muy buen chico", es otra verdad de consenso sobre él. Todo el mundo querría ser su amigo, o al menos caerle bien. Porque no hay nadie al que no le resulte simpático. Quizá una de las causas de esta simpatía sea su forzado acento malagueño, aunque nació en Cataluña y ha vivido aquí toda su vida (esto parece costumbre entre muchos jóvenes de mi pueblo). O sobre todo, esa modestia casi proverbial, ese no creerse nada ni mirar a los demás por encima del hombro. Posiblemente también sea un rasgo de su personalidad al que se ha llegado por consenso. Porque parece muy claro que se siente muy a gusto en su estatus de enrollado. No ha nacido para ser secundario, sino para protagonizarlo todo. Es el héroe, joven, guapo, un moderno Don Juan. Una vez me dijo en un pub: "En serio, Glasshead, yo hasta ahora he conseguido a cualquier tía que me he propuesto. Mira, tengo mi móvil lleno de números que podría usar si quisiera follar ahora mismo".

Pero se encontró con Rosa, una chica varios años mayor que él, y que no lo veía tan guapo, ni tan enrollado. De hecho, no quería saber nada de él, al menos al principio. Luego parecía que sí, pero José se mantenía cauto, no quería que nadie lo supiera, sólo los más íntimos. Sin embargo, en realidad lo sabía todo el pueblo, es más, juraría que él quería que lo supiera todo el mundo, pero de esa forma conseguía mantener su "magnetismo", su "dar de qué hablar", su "protagonismo". Hace poco el noviazgo se hizo oficial, o eso dijo alguien. Y la otra noche se me ocurrió decirle: "José, me han contado por ahí que estás enamorado". Respondió: "No". Y se giró. Todo héroe debe mantener siempre su halo de misterio.

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La gente de mi pueblo necesita ídolos.

Se me ocurrió preguntarle otra cosa. Mi amigo López andaba por allí hablando sobre putas, como siempre. Me propuso ir de "excursión" algún día (como siempre). Le seguí la corrienté y le dije que por supuesto, que podríamos hacer algo así como una megaexcursión entre todos los del pueblo. "Ya verás, López, será muy guay. Mira, por ahí pasa José. ¿Tú sabes si le gustan las putas?". López sonrió nerviosamente: "No sé, tío". Así que se lo pregunté: "José, ¿te gustan las putas?". Otra vez dijo: "No". Y se dio la vuelta. Me quedé estupefacto, porque sabía perfectamente que es un adicto a los clubs de alterne consumado y veterano, incluso en las épocas en que tiene novia.

Luego reflexioné, y me di cuenta de que José Rodríguez actuó como le correspondía. Un pueblo debe tener siempre sus héroes, sus ejemplos para seguir, sus ídolos, y no está bien ir diciendo que a uno le gustan esas cosas, aunque lo sepan todos. A la gente no le importa, él sigue siendo un tipo sincero, buen amigo, simpático, ligón y humilde, las chicas caen rendidas en sus brazos ante todos estos valores tan nobles y arrebatadores. Se ha convertido en una de esas joyas sin las cuales el pueblo se hundiría en su propio fango de mediocridad.

03/01/2007 14:40 misobsesiones #. sin tema Hay 4 comentarios.

El chico mesías

Lo conocía porque era amigo de mi hermano. Por varios motivos, se veía afectado por una especie de tendencia al mesianismo que podía detectarse en su forma de vestir: chilabas, jerseys de lana, pelo enmarañado y patillas largas, todo como muy multicultural. Solía ir por ahí con una cámara polaroid con la que hacía fotografías de paisajes, de árboles, de rocas aisladas en el camino, o se hacía fotografiar mirando al horizonte, o con el mar a su espalda, o tumbado en el césped. Un moderno hijo de la madre naturaleza, un espíritu panteísta y reflexivo, ferviente defensor de los débiles y de las causas perdidas, aficionado a toda música que sonara islámica, o paquistaní, o a cultura del tercer mundo.

A veces me lo encontraba y me hablaba de su trabajo en un centro de tratamiento de la drogadicción. O veía los regalos que les hacía a sus amigos, regalos que eran algo más que un objeto, eran espiritualidad en estado puro: recopilatorios de música étnica con diseños hechos por él mismo, con recortes de ideas, reflexiones y pensamientos profundos, dignos de figurar en cualquier libro de Paulo Coelho o Susanna Tamaro. Dardos certeros dirigidos al alma, recortes de fotos de noches estrelladas y de trigales mecidos por el viento, palabras pulcramente caligrafiadas, trozos de cuerda y de telas y botones pegados. Cuando te hablaba, él era un mero soporte de las energías de la naturaleza, que llegaban a tus oídos en forma de enseñanzas misteriosas y eternas.

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Un día visitó una página web en la que escribí hace años, y no le gustó nada. A mí, más dado a las banalidades y ciego a la senda del espíritu, me había dado por escribir un artículo sobre un hecho básicamente trivial. Una vez quedé con una chica y todo fue bien hasta que en el coche en el que íbamos montados -y que conducía el chico mesías- empezó a propagarse un inequívoco aroma a pedo. Yo no fui, pero en ese momento la chica se calló y no pronunció palabra en el resto de la noche. En el artículo simplemente llegaba a la conclusión de que quizá había sido ella y se sentía avergonzada. Tras leerlo, el chico mesías vino directo a mi casa y declamó un sólido discurso sobre el respeto a los demás, sobre mi dudosa moralidad y ética, sobre lo vomitiva que en líneas generales era mi página. Me exigió que directamente eliminase el artículo.

Aquella chica ni siquiera era su amiga, pero le afectaba profundamente pensar que ella pudiera leerlo y sentirse muy mal por el hecho de que alguien hubiera insinuado que la autora del pedo traicionero en el coche había sido ella. Mi crueldad no tenía límites. Por otro lado, no podía soportar que también hubiese escrito que llegué a sospechar del que conducía (o sea, él). Y además, mi página se burlaba de los subnormales (en realidad sólo había citado a los subnormales en un artículo sobre Reynols, grupo argentino de rock cuyo cantante padece síndrome de down; ahí acababa toda referencia). Sus palabras literales fueron: "Me parece fatal tu página, está al mismo nivel de las webs de nazis. Los chicos con síndrome de down no sólo no son inferiores, sino que además se puede aprender mucho de ellos". Embriagado por su discurso, omití comentarle que había recibido varios mails de felicitación por el artículo de padres con hijos con síndrome de down.

Borré el artículo de la chica del pedo y se fue a casa la mar de contento. El mesías me había revelado la verdad. Imposible no dejarse convencer por las palabras del chico que llora cada vez que pisa una hormiga. Actualmente vive en una casa en el campo y trabaja en una asociación de chicos subnormales. Su bondad, su comprensión y su tolerancia no tienen límites. Por eso he escrito este artículo dedicado a él, recordando su ejemplar figura, agradeciendo a la caótica vida que de vez en cuando aparezcan seres de este tipo que desde su estremecedora sensibilidad, nos enseñan los caminos del corazón.

29/12/2006 01:56 misobsesiones #. sin tema Hay 11 comentarios.


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