MIS OBSESIONES

El blog que se ríe gratuitamente de los estereotipos

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Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2006.

13/12/2006

Retomando el blog

Me parece necesaria una pequeña explicación. He estado mucho sin escribir y sin leer blogs precisamente por carecer de tiempo para hacerlo. A veces pensaba en cerrar el blog para librarme de esas especie de remordimiento que sentía por haberlo dejado abandonado, pero mantenía la esperanza de retomarlo algún día.

Últimamente determinadas circunstancias personales están cambiando y me veo con mucho más tiempo y muchas ganas para reemprender el trabajo en este blog. Así que ahí voy. Intentaré escibir como mínimo dos posts por semana.

Un saludo a todos y muy encantado de que estéis leyendo esto otra vez.

13/12/2006 11:08 Autor: misobsesiones. #. No hay comentarios. Comentar.

Dani Rubio y Risto Mejide

No veo demasiado la televisión. Cada vez que lo hago, entre máquinas de la verdad, presentadores homosexuales de programas del corazón y confesiones dolorosas a media tarde me siento un completo extraño en el mundo que me ha tocado vivir. Sin embargo, últimamente dos personajes han conseguido llamar mi atención. A priori, los dos, por actitudes, pretenden ser diferentes. Lo cual ya es algo que hay que tener en cuenta, visto el panorama.

El primero del que hablaré es Dani Rubio, concursante de la última edición de Gran Hermano. Se considera a sí mismo un transgresor, como dijo en la entrevista que le hizo la cada vez más infumable Mercedes Milà. El fundamento de sus salidas de tono -que básicamente son comentarios homófobos, racistas, machistas o sexuales-, aquello que él intenta que le legitime, es una supuesta cultura que trata de demostrar constantemente mediante el empleo que hace del lenguaje. Un empleo que por amanerado y pedante igual cuela entre los infraseres a los que van dirigidos mayormente la televisión, y que en realidad es simplemente un discurso confuso, de mucho barniz barato, como el de un estudiante de primer año de filología que quiere que se le note, al que se le ve el plumero en cuanto repite por quinta vez en un minuto palabras como "evidenciar". Un lenguaje más pretencioso que culto, más aburrido que interesante, más ridículo que admirable.

Y de todos modos no habla con soltura y en las entrevistas que le he visto hasta el momento, parece absolutamente incapaz de responder con concisión y fluidez a las preguntas estúpidas que le hacen los "periodistas" de Salsa Rosa, por ejemplo, lo cual tampoco sería muy difícil. Por el contrario, su voz nasal y poco clara se pierde en frases incoherentes y redundantes que pocas veces terminan antes de que le pregunten otra cosa. Por este motivo, le auguro muy poco futuro en la televisión. Y no por su papel, que tampoco es nada del otro jueves. El contenido de su discurso es francamente patético por su poca sustancia. Si ser transgresor es decir que los homosexuales son seres inferiores, mis amigos del bar dicen lo mismo y de una manera mucho más directa y precisa.

Pero dejemos ya al adoquín anterior, que sospecho que acabo de escribir el mayor número de líneas que le dedicarán jamás, para centrarnos en un personaje mucho más interesante: Risto Mejide, el flamante nuevo miembro del jurado de ese programa musical (por llamarlo de algún modo) que es Operación Triunfo. Su aspecto llama la atención a primera vista: es como una especie de Santiago Segura con algo más de pelo y muchos menos quilos, siempre tocado con unas gafas de sol y una chaqueta de motorista. Si hasta ahora los jurados eran personas en el mejor de los casos mediocres, que nunca tenían nada interesante que decir y cuya única trascendencia de sus comentarios era saber si el cantante estaba nominado o no, con su llegada el programa ha dado un giro radical.


Pero hija mía, ¿dónde vas con esa cara de mendrugo?

Risto es, dentro de los límites posibles, auténtica subversión. No se salva nadie, ni siquiera esa mafia de sudamericanos en la que se ha convertido la "academia". Trata a los concursantes como lo que son, directamente productos, y les recuerda una y otra vez lo lejos que están de ser artistas. Sus palabras no dejan lugar a la duda. Se ha acabado el buenrollismo y las palmaditas en la espalda, lo verdaderamente gratificante es ver a un tipo echándole las vergüenzas en cara a unos incultos que no tienen ni idea de música pero que sin embargo quieren servirse de ella para ser famosos. Sólo veo las partes de las nominaciones y lo que me molesta es que Risto no se encargue de todos los veredictos, considero lo demás innecesario.

Parece como una especie de reforma dentro del pelelismo que ha sido habitual en el programa a lo largo de los años. Él insiste en la importancia de que la música sea en directo, también los instrumentos, de cara a una mayor autenticidad. Esto no parece demasiado, pero en comparación con los años anteriores ya es mucho. ¿Veremos alguna vez concursando a grupos de rock? Por el momento, me conformo con contemplar a esos gañanes tragándose cada lunes su dignidad y evidenciando (dicho sea este verbo en honor a Dani Rubio) su condición de marionetas entregadas al juego de la televisión.

13/12/2006 21:10 Autor: misobsesiones. #. Hay 5 comentarios.

17/12/2006

Mercedes Milà

Ya hace unos años que la popularidad de Mercedes Milà va en aumento, sin duda básicamente por ser la presentadora habitual de Gran Hermano y de esa especie de seudodocumentales de denuncia que son Diario de. Vende una imagen de periodista comprometida, muy personal y casi independiente, centrada en mejorar el mundo por señalar sus deficiencias y luchar abiertamente contra ellas.

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Cómo ir de progresista para ganarse la vida en televisión.

A veces, Mercedes Milà sobreactúa obscenamente su papel y acaba convirtiéndose en poco menos que en una caricatura, en una exageración ridícula, signo de la hipocresía moral que reina actualmente en los medios: no importa ser honesto, sino parecerlo. Es la más viva imagen de la dictadura de lo políticamente correcto. Juega un papel perverso por lo que comunica: la estrechez de mente más absoluta, la intolerancia radical que encima cuenta con una supuesta coartada moral. Muchas veces, alguna de sus entrevistas de Diario de es un puro atentado contra la inteligencia, un espectáculo bochornoso en el que Milà se erige en defensora de los valores más nobles e incorruptibles. Aún recuerdo un momento memorable del programa Diario de sobre el neofascismo en España, en el que Milà pregunta al periodista Eduardo Haro Tecglen sobre un presunto pasado fascista. El motivo es que fue el encargado de narrar una crónica de la inauguración de un pantano por Franco, ni más ni menos que en el año 44, y al hablar del dictador utilizó la expresión "egregio caudillo" (como si hubiera otra manera de referirse a él en los medios de la época sin ser sospechoso de conjurar contra España). Aquí transcribo más o menos la entrevista:

-¿Cómo pudiste escribir eso, Eduardo? Me parece horrible.
-Bueno, sencillamente me lo encargaron. No tuve más remedio que hacerlo.
-¿Pero cómo pudiste expresar algo que iba tan en contra de tu pensamiento?
-Porque tenía que sobrevivir.
-¿Y tú crees que se puede deformar tanto tu propio pensamiento para poder comer?
-Sí, para poder comer, pero ojo, también para seguir vivo.
-¿Y por qué no te fuiste de España?
-¿Y cómo me iba? ¿Y adónde? ¿Me ponía a caminar por la carretera para ver dónde llegaba? Mercedes, si me quieres condenar por eso, no puedo hacer nada.

Me parece que sobra cualquier comentario. La "denuncia" de Milà llega a unos niveles de chabacanismo y falta de profundidad y profesionalidad tan amplios, que caen por su propio peso y producen vergüenza ajena. Su maniqueísmo, la división entre bueno y malo y la ausencia de todo tipo de capacidad crítica -parece que su sistema de valores se establece por dogmas- alcanza en Diario de cotas surrealistas. Alcaldes de diversa calaña y personajes varios se ven obligados a charlar con una Milà que es de todo menos imparcial y a la que sólo le interesa ofrecer su visión panfletaria y condicionada. Para la posteridad son sus exabruptos -con muy mala educación, por cierto- ante ministros que no controlan del todo bien la elaboración del tabaco o que construyen hoteles en la playa. Su supuesto periodismo es, en realidad, un medio para construir su personaje a base de exageraciones y campañas antialgo, una manera de perpetuarse en programas de televisión teniendo encima prestigio de comprometida. No comprendo cómo los altos cargos administrativos siguen cayendo en la trampa de concederle una entrevista y contribuir así al éxito de su personaje. Yo me negaría en redondo a hablar con alguien que no quiere respuestas, sino simplemente hacer su papel. Para ella, el entrevistado es lo de menos.

Ya no me meteré en valorar la dudosa catadura moral de quien se adhiere a todas las causas nobles y después presenta un programa tan valioso culturalmente hablando y que tanto aporta a la sociedad como Gran Hermano. Ni el histrionismo, falta de respeto y mala educación a raudales de los que hace gala a discreción con tal de actuar de sí misma. Lo único que haré es recordar un instante glorioso, hace años, en el programa Queremos saber. Francisco Umbral puso en un aprieto a Milà porque no estuvo dispuesto a seguirle el juego, como ahora mismo hace todo el mundo.

17/12/2006 03:34 Autor: misobsesiones. #. Hay 8 comentarios.

20/12/2006

Cásper

El viernes por la noche se hace extraño cuando un amigo te dice que ha quedado con un tipo que ha conocido en el chat del móvil. Te dice que será divertido. Y mientras tratas de encontrarle la diversión al asunto, estás sentado con tus dos amigos en un bar de copas, imaginando a la persona que en un momento cruzará la puerta. Tiene treinta y cuatro años y su mejor recurso un fin de semana es salir con alguien que ni siquiera conoce personalmente. Lo único que falta comprobar es el nivel de degradación humana que alcanzará.
Entra bastante tarde. Respiro porque, a primera vista, parece un tipo bastante normal. Alto, peinado con raya al lado y abundancia de gomina. Gestos tranquilos, charla reposada y un vestuario corriente me llevan a pensar que quizá me he equivocado en mis suposiciones. Entonces empieza a hablar.
–Lo malo de las chicas del chat es que no valen nada. Hay demasiada incultura y falta de educación. Algunas están siempre ahí conectadas. Tienen muchos problemas y a veces te metes en un lío.


Aquel tipo en el momento de entrar en el bar donde estábamos.

Poco a poco desgrana su discurso.
–Yo he estudiado económicas. Tengo dos trabajos. Uno de ellos es de inversor. Trabajo para Rumasa, que ahora mismo está comprando todo tipo de negocios.
Según creo, Rumasa desapareció hace años. Sin embargo, él está en su salsa y ya no puede parar. Se dirige a mi amigo, propietario de una pequeña cava, y le habla lentamente, con tono oculto y misterioso.
–Ahora mismo estamos buscando comprar una cava. Pero tiene que ser algo de mucho peso. Si lo sabes, cuéntamelo. Pero no se lo digas a nadie. Estamos hablando de mucho dinero y es algo muy secreto.
En mi pueblo hay registradas doscientas cincuenta y cinco cavas. De ellas, sólo dos pueden considerarse “de mucho peso”. El tipo está hablando de comprar una como quien compra una manzana en un supermercado.
Pero continúa ofreciéndonos lo mejor de sí mismo.
–Tengo el título de Caballero de la Corona de Aragón. Te lo dan cuando haces algo importante, como por ejemplo vender un castillo o cosas así. Yo conseguí ser el intermediario de una operación de venta de un castillo, por parte de una mujer que lo había recibido de herencia. Ese título me sirve para no tener problemas con ningún guardia civil de España y además para acceder a cualquier ministro o cargo de poder cuando me sea necesario.
Esto último me ha hecho gracia, así que decido darle una oportunidad.
–Has dicho que tenías dos trabajos. ¿Cuál es el otro?
Y él me responde clavando en mis ojos una mirada solemne, mientras exhala lentamente una densa nube de humo de su cigarrillo:
–El otro no puedo decirte cuál es.
No vuelvo a dirigirle la palabra en toda la noche.
Nos vamos. El tipo no sólo no hace ademán de invitar a las copas, sino que ni siquiera paga la suya. Entramos en una discoteca. Una vez allí, le digo a uno de mis amigos:
–Ese tío me parece un auténtico gilipollas.
–¿Ah sí? Pues le canta el alerón que no veas.
Horas después, cuando volvemos a casa, mi amigo, el propietario de la modesta cava, me dice:
–¿Has visto? Siempre va bien conocer a gente nueva. He invitado a ese tío a visitar mi cava. Está bien tener conexiones con gente tan importante.

20/12/2006 19:28 Autor: misobsesiones. #. Hay 8 comentarios.

29/12/2006

El chico mesías

Lo conocía porque era amigo de mi hermano. Por varios motivos, se veía afectado por una especie de tendencia al mesianismo que podía detectarse en su forma de vestir: chilabas, jerseys de lana, pelo enmarañado y patillas largas, todo como muy multicultural. Solía ir por ahí con una cámara polaroid con la que hacía fotografías de paisajes, de árboles, de rocas aisladas en el camino, o se hacía fotografiar mirando al horizonte, o con el mar a su espalda, o tumbado en el césped. Un moderno hijo de la madre naturaleza, un espíritu panteísta y reflexivo, ferviente defensor de los débiles y de las causas perdidas, aficionado a toda música que sonara islámica, o paquistaní, o a cultura del tercer mundo.

A veces me lo encontraba y me hablaba de su trabajo en un centro de tratamiento de la drogadicción. O veía los regalos que les hacía a sus amigos, regalos que eran algo más que un objeto, eran espiritualidad en estado puro: recopilatorios de música étnica con diseños hechos por él mismo, con recortes de ideas, reflexiones y pensamientos profundos, dignos de figurar en cualquier libro de Paulo Coelho o Susanna Tamaro. Dardos certeros dirigidos al alma, recortes de fotos de noches estrelladas y de trigales mecidos por el viento, palabras pulcramente caligrafiadas, trozos de cuerda y de telas y botones pegados. Cuando te hablaba, él era un mero soporte de las energías de la naturaleza, que llegaban a tus oídos en forma de enseñanzas misteriosas y eternas.

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Un día visitó una página web en la que escribí hace años, y no le gustó nada. A mí, más dado a las banalidades y ciego a la senda del espíritu, me había dado por escribir un artículo sobre un hecho básicamente trivial. Una vez quedé con una chica y todo fue bien hasta que en el coche en el que íbamos montados -y que conducía el chico mesías- empezó a propagarse un inequívoco aroma a pedo. Yo no fui, pero en ese momento la chica se calló y no pronunció palabra en el resto de la noche. En el artículo simplemente llegaba a la conclusión de que quizá había sido ella y se sentía avergonzada. Tras leerlo, el chico mesías vino directo a mi casa y declamó un sólido discurso sobre el respeto a los demás, sobre mi dudosa moralidad y ética, sobre lo vomitiva que en líneas generales era mi página. Me exigió que directamente eliminase el artículo.

Aquella chica ni siquiera era su amiga, pero le afectaba profundamente pensar que ella pudiera leerlo y sentirse muy mal por el hecho de que alguien hubiera insinuado que la autora del pedo traicionero en el coche había sido ella. Mi crueldad no tenía límites. Por otro lado, no podía soportar que también hubiese escrito que llegué a sospechar del que conducía (o sea, él). Y además, mi página se burlaba de los subnormales (en realidad sólo había citado a los subnormales en un artículo sobre Reynols, grupo argentino de rock cuyo cantante padece síndrome de down; ahí acababa toda referencia). Sus palabras literales fueron: "Me parece fatal tu página, está al mismo nivel de las webs de nazis. Los chicos con síndrome de down no sólo no son inferiores, sino que además se puede aprender mucho de ellos". Embriagado por su discurso, omití comentarle que había recibido varios mails de felicitación por el artículo de padres con hijos con síndrome de down.

Borré el artículo de la chica del pedo y se fue a casa la mar de contento. El mesías me había revelado la verdad. Imposible no dejarse convencer por las palabras del chico que llora cada vez que pisa una hormiga. Actualmente vive en una casa en el campo y trabaja en una asociación de chicos subnormales. Su bondad, su comprensión y su tolerancia no tienen límites. Por eso he escrito este artículo dedicado a él, recordando su ejemplar figura, agradeciendo a la caótica vida que de vez en cuando aparezcan seres de este tipo que desde su estremecedora sensibilidad, nos enseñan los caminos del corazón.

29/12/2006 01:56 Autor: misobsesiones. #. Hay 10 comentarios.


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